Hablemos de…Por: Raúl García Rodríguez

Hablemos de…Por: Raúl García Rodríguez

•⁠ ⁠Coahuila enciende las alarmas

•⁠ ⁠No todo es guinda como se presume

•⁠ ⁠Hace falta más que dinero para ganar elecciones

Miércoles 10 de junio de 2026.- La maquinaria electoral y los inagotables recursos financieros y materiales, fueron insuficientes para revertir las proyecciones de la derrota de Morena en las elecciones legislativas en Coahuila.

A lo largo del domingo los sufragios se fueron depositando en las urnas. El resultado, es preocupante para el movimiento de la presidente Sheinbaum y auténtica bocanada de oxígeno para el priísmo, que con su aliado mantiene el control de la legislatura local.

Fueron 16 los distritos de mayoría en disputa y en todos ellos las cifras fueron negativas para el morenato. Ariadna Montiel y sus pregoneros acusaron maniobras ilegales e intervención de autoridades estatales. Clásica narrativa cuando el triunfo no les favorece.

Los resultados en Coahuila encendieron las alarmas en Palacio Nacional, al interior del partido oficial y en el sureste mexicano. Los números anticipan que no todo el mapa electoral de 2027 está asegurado para pintarlo de guinda.

Los escándalos de corrupción, lujos contrarios a la austeridad republicana, protección a grupos delincuenciales y magros resultados en economía, salud, educación, política exterior y seguridad están cobrando facturas.

Es un hecho que hace falta más que dinero para ganar elecciones y eso no lo ha entendido el responsable de la humillación de Morena: Andy López Beltrán. Lo suyo no es la operación política, sino ocupar espacios en el escenario partidista basado no en trabajo y resultados sino en su legado macuspano.

Para el tricolor el triunfo de sus candidatos a diputados representa oportunidad para intentar recuperar espacios, pero ello implica dejar de lado imposiciones y viejas prácticas.

La sociedad en diversas regiones del país ha aprendido por las malas que Morena y sus cuadros no son como los pinta la mercadotecnia.

La realidad aparece a las puertas de la cuarta transformación. Los descalabros podrían replicarse en el corto plazo si la presidente insiste en actuar como dirigente partidista y no como titular del Ejecutivo.