UAEMéx honra el legado de Alberto “Chivo” Córdoba a 48 años de su partida

UAEMéx honra el legado de Alberto “Chivo” Córdoba a 48 años de su partida

or: Luis Tovar Toluca, Estado de México – Este 8 de febrero, la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) conmemora el cuadragésimo octavo aniversario luctuoso de Alberto “Chivo” Córdoba Ladrón de Guevara, una figura cuya influencia trasciende las canchas para consolidarse como el pilar fundamental del fútbol americano en la institución.

Un arquitecto del deporte universitario

Aquel 8 de febrero de 1978, el deporte mexiquense perdió a un visionario, pero ganó una leyenda. Córdoba Ladrón de Guevara no solo fue el entrenador en jefe de los Potros Salvajes; fue el estratega que, a inicios de los años sesenta, transformó el programa deportivo de la UAEMéx. Bajo su liderazgo, la escuadra universitaria alcanzó hitos históricos, incluyendo:
  • Primer campeonato en categoría intermedia: Un triunfo que marcó el inicio de la competitividad de la Universidad a nivel nacional.
  • Identidad Institucional: Rescató y fortaleció el programa de fútbol americano en una etapa crítica, dotándolo de la mística que hoy define a los Potros Salvajes.

Más que un entrenador: Un formador de vida

Para la UAEMéx, el «Chivo» Córdoba fue mucho más que tácticas y jugadas. Su filosofía se basaba en la educación integral, entendiendo que el atleta debía ser, ante todo, un ciudadano ejemplar. Los valores que sembró —disciplina, honor, perseverancia y sentido de pertenencia— siguen siendo el ADN de los deportistas universitarios.
«Su trabajo fue clave para rescatar, fortalecer y dar identidad a los Potros Salvajes, convirtiéndolos en un símbolo de orgullo universitario».

Un nombre grabado en la historia

El reconocimiento más visible a su trayectoria es, sin duda, el Estadio Universitario «Alberto ‘Chivo’ Córdoba» en Ciudad Universitaria de Toluca. Este recinto no solo es la casa de los equipos representativos, sino un monumento vivo a la memoria de un pionero que profesionalizó y dio corazón al deporte en el Estado de México. A casi cinco décadas de su fallecimiento, su figura permanece vigente en cada tacleada, en cada grado académico obtenido por sus jugadores y en el espíritu de una universidad que no olvida a sus grandes maestros.