Dólares, petróleo y silencios incómodos en Latinoamérica

Dólares, petróleo y silencios incómodos en Latinoamérica

🪩 Entre 1998 y 2024, América Latina pasó del discurso soberanista a una dependencia medible del dólar, del mercado estadounidense y de economías ilícitas. Cuba, Venezuela y México concentran hoy los costos de esa contradicción. Dependencia económica más allá del discurso ✍🏻 Fernando Flores La relación de América Latina con Estados Unidos está marcada por una paradoja documentable. Mientras el discurso político insiste en la confrontación, los datos muestran una dependencia estructural del dólar, del sistema financiero estadounidense y de su mercado. No es una postura ideológica: es una realidad económica medible. México es el ejemplo más claro. En 2023, el país recibió 63 mil 300 millones de dólares en remesas, la cifra más alta registrada, de acuerdo con el Banco de México. En 2024, más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tuvieron como destino Estados Unidos. Al mismo tiempo, el dólar sigue siendo el principal refugio de ahorro informal en una región marcada por inflación e inestabilidad cambiaria. Venezuela: colapso petrolero documentado Venezuela suele atribuir su crisis a las sanciones internacionales, pero el deterioro de su industria energética es previo. En 1998, el país producía alrededor de 3.4 millones de barriles diarios de petróleo. Para 2020, la producción cayó por debajo de 400 mil barriles diarios, tras dos décadas de expropiaciones, desinversión y corrupción en PDVSA. La consecuencia fue una economía dependiente de transferencias, actividades informales y redes ilícitas que se expandieron de forma visible a partir de 2015, según reportes internacionales sobre crimen transnacional.

Cuba: turismo en caída y crisis de servicios En Cuba, la contracción también es estructural. El turismo, que llegó a representar cerca del 10 por ciento del PIB, alcanzó su punto máximo en 2018 con 4.7 millones de visitantes. Para 2022, la cifra cayó a menos de 2 millones, y en 2023 no logró una recuperación significativa. Las causas están documentadas: apagones recurrentes desde 2021, escasez de combustibles, deterioro de infraestructura hotelera y servicios incapaces de cumplir estándares básicos. No es una restricción externa la que ahuyenta al turismo, sino el colapso interno de la oferta. México entre afinidad política y realidad geopolítica Desde 2019, México ha mantenido una relación política cercana con La Habana y una postura prudente frente a Caracas. Sin embargo, la aritmética geopolítica impone límites. La reducción progresiva de apoyos energéticos externos a Cuba —acelerada tras la crisis venezolana y el mayor escrutinio internacional desde 2022— dejó al descubierto la fragilidad del modelo cubano. Para México, cualquier apoyo indirecto sostenido a economías colapsadas implica costos diplomáticos, financieros y legales frente a su principal socio comercial: Estados Unidos.
Narcotráfico: el factor común regional Hay un elemento que atraviesa a los tres países y rara vez se coloca en el centro del debate. Según estimaciones de Naciones Unidas, el mercado global de drogas mueve entre 400 mil y 600 mil millones de dólares al año, casi en su totalidad denominados en dólares. En México, el crimen organizado controla rutas, territorios y economías locales; en Venezuela, desde al menos 2015, se han documentado redes ilícitas con protección institucional; en Cuba, desde 2020, se ha registrado un aumento del contrabando y del uso del territorio como punto de tránsito. Cifras que contradicen la narrativa El contraste es evidente. Se critica al dólar, pero se ahorra en él. Se denuncia a Estados Unidos, pero se depende de su mercado. Se habla de soberanía, mientras economías ilegales capturan espacios del Estado. La región no enfrenta un dilema ideológico. Enfrenta un problema de gestión. Y las cifras, más que los discursos, lo dejan claro. •⁠ ⁠Nicaragua: Ha enfrentado críticas por su gobierno autoritario •⁠ ⁠Brasil: Ha tenido tensiones con Estados Unidos sobre temas comerciales y ambientales