Por: Ignacio Nava
Santiago Analco se convirtió en el epicentro de la identidad mexiquense al recibir a miles de participantes en el XXXI Magno Encuentro Fraternal de la Danza de Arrieros del Estado de México y la Ciudad de México, una de las expresiones culturales con mayor historia y simbolismo en el centro del país.
El alcalde Miguel Ángel Ramírez Ponce encabezó la inauguración de este evento, destacando que Lerma sigue consolidándose como un punto de encuentro donde la memoria colectiva y las raíces se mantienen más vivas que nunca.

Un encuentro de hermandad, no de competencia
En esta edición, la comunidad local y la emblemática Danza de Arrieros “El Chamizal 1935” —agrupación de gran arraigo en la región— fungen como anfitriones de 77 cuadrillas provenientes de diversos municipios y alcaldías.
A diferencia de otros festivales, este magno encuentro se rige por el principio de la fraternidad: aquí no se compite por premios, sino que se comparten saberes, música y el orgullo de pertenecer a una tradición centenaria.
El origen: De los caminos a la danza
La Danza de Arrieros es un homenaje vivo a los hombres que, entre los siglos XVIII y XIX, recorrían rutas comerciales conectando haciendas y pueblos.
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Legado: Eran mucho más que comerciantes; eran los mensajeros de noticias, música y fe.
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Simbolismo: La danza actual recrea esa vida itinerante con pasos firmes que evocan las largas caminatas y vestimentas blancas que simbolizan la pureza y la entrega al trabajo.
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Sincretismo: Es una mezcla perfecta de historia, devoción religiosa y sentido de comunidad.